ONDA CULTURA
- 1 may 2013
- 4 Min. de lectura
Desnudos y mitos vinculados al sexo, protagonizan el arte erótico en museos españoles.
El arte erótico en Madrid donde se puede contemplar en algunos de los museos obras más sensuales y con cierto tono picante. Hemos caído en la tentación, de mostrarte unas de atractivas creaciones conservadas en Barcelona, Valencia, Sevilla, Vizcaya, Girona, Badajoz yCórdoba. Por supuesto, si puedes, viajar en estas vacaciones de fin de año ¡no dejes de acercarte para disfrutarlas en persona!
TIZIANO: VENUS RECREÁNDOSE EN EL AMOR Y LA MÚSICA (H. 1555)
El maestro de la escuela veneciana, uno de los pinceles sensuales del arte occidental, llegó a realizar cinco versiones de este tema, en las que, entre otros detalles, cambia el organista, por un tañedor de laúd, y el Cupido, por un perro. Dos de ellas se encuentran en las colecciones del Museo del Prado. Entre sus diversas interpretaciones, hay quienes las consideran como simples escenas eróticas y quienes ven en ellas alegorías neoplatónicas de los sentidos. La diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad aparece aquí en claro contraste con el resto del cuadro, recostada, junto a su inseparable compañero y escuchando la música que toca el caballero, cuya mirada se focaliza en las sensuales formas de su cuerpo desnudo. Al fondo, tras una ventana, cae la tarde sobre los jardines de la villa. Se trata de una escena de erotismo crepuscular que acusa la significación sexual de la mirada.
2. TOM WESSELMANN: DESNUDO Nº1 (1970)
Hacemos un viaje en el tiempo de más de 400 años y nos situamos en el Pop Art norteamericano, donde vuelve a aparecer, en otro contexto artístico e histórico, el viejo tema de la mirada y el objeto. Wesselmann se acerca con esta obra del Museo Thyssen-Bornemisza (en Madrid) a susGrandes desnudos americanos, pintando el cuerpo femenino en primer término a lo largo de toda la superficie horizontal, con colores planos que aportan frialdad y dan cierto aspecto abstracto y despersonalizado y recalcando con exageración algunas zonas erógenas. Junto a esta mujer convertida en símbolo sexual, se incluyen elementos como una naranja, un florero con rosas o su autorretrato, que relacionan el cuadro con su serie Dormitorios. El detalle de poner su propioretrato en la escena ha dado pie para considerar este desnudo como un sueño erótico de masturbación.
3. MARIÀ FORTUNY: LA ODALISCA (1861)
Aunque no es su óleo más conocido y está pintado sobre cartón, sí es una de sus pinturas más sugerentes. Continuando el estilo orientalista tan de moda en el siglo XIX e influenciado porIngres y Delacroix, el artista de Reus envió esta obra desde Roma a la Diputación Provincial de la Ciudad Condal, como primera entrega por su beca de pensionado de pintura. Completamente diferente a la temática solicitada, podría ser que Fortuny decidiera este cambio tras su primera visita a Marruecos en 1860. Sin embargo, llama la atención el gran parecido de la modelo con la del cuadro Mujer dormida, de su compañero en la capital italiana Eduardo Rosales. En el del catalán, que se puede ver en el MNAC ( Barcelona), destaca una sensual diferencia: la mano izquierda de la esclava que escucha el laúd de un músico aparece modificada, abierta hacia arriba, con gesto lánguido y en disposición de entrega.
4. PICASSO: ÁNGEL FERNÁNDEZ DE SOTO CON UNA MUJER (1902-1903)
Entre las numerosas obras que el artista malagueño tiene en el Museu Picasso de Barcelona, hemos elegido una realizada durante su período azul que, sin ser de las más destacadas, pertenece a la serie de dibujos eróticos que comenzó al trabajar en el estudio de Àngel Fernández de Soto, con quien visitó los burdeles de la ciudad. Con tinta sepia a pluma, aguada, acuarela y lápiz Conté, el prolífico autor recoge sobre papel, con gran detalle y de forma abierta, una de las escenas de estas visitas al Barrio Chino. Coincidencia o no, resulta especialmente curiosa la oposición entre la copa que sujeta la figura femenina y la pipa que mantiene el hombre entre sus labios, mientras que en la parte inferior ambos se acarician sin recato, ni simbolismo.
5. ANTONIO MARÍA ESQUIVEL Y SUÁREZ DE URBINA: JOSÉ Y LA MUJER DE PUTIFAR (1854)
De nuevo, como en tantas obras de la Historia del Arte, un episodio narrado en textos religiososadquiere pictóricamente un tinte provocador. En este lienzo de Esquivel, uno de los grandes retratistas románticos de la escuela sevillana, se describe lo contado en el Génesis 39: 7-20. Para relatar la insinuación de la mujer al esclavo de su marido, que se veía forzado a rechazarla, el pintor ha aprovechado aquí para presentar un desnudo donde predomina la gesticulación teatral de los personajes. El óleo forma pareja con La casta Susana. Ambos cuadros fueron encargados, como academias de desnudos, por José María Bracho y Morillo y hoy en día pueden contemplarse en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
6. JULIO ROMERO DE TORRES: LA NIETA DE LA TRINI (1929)
El pintor cordobés escandalizó a la sociedad de su época con las inquietantes mujeres desnudasque retrataba en sus obras. La mujer andaluza se convierte con sus pinturas en un nuevo símbolo erótico, en el que se combina carácter, fortaleza y una desbordante voluptuosidad. Todo ello se une en sus composiciones a una gran capacidad para representar la figura humana, un particular uso del Simbolismo y de las alegorías, dominio de la morbidez y una extraña utilización de la luz en los escenarios. El Museo Julio Romero de Torres, en Córdoba, atesora la mayor parte de su producción. La nieta de la Trini, ubicada en la sala dedicada a grandes manifestaciones culturales de su tierra, como el flamenco, la copla y el cante hondo, muestra un desnudo integral, con una navaja en la mano y una flor en la cabeza, una gargantilla y grandes pendientes como únicos adornos. A su lado, otra mujer con una guitarra y, al fondo, la Ribera, la Torre de Calahorra y el Puente Romano. El cuadro es un homenaje póstumo a la famosa cantaora y es un ejemplo más de este prototipo de mujer, que suele mirar directamente al espectador, sumando a su bellezauna interesante tensión erótica.












































Comentarios